Los ministros que se empiezan a portar como candidatos

Soporte Tecnico/ febrero 7, 2017/



">

Los ministros que se empiezan a portar como candidatos

El Colombiano

PUBLICA:

Ese principio básico de la función pública de que un servidor no puede hacer algo que la Constitución o la ley no le permitan, es olvidado con frecuencia cuando se acercan las elecciones, especialmente por quienes ostentan un cargo de alto nivel dentro del Estado.

Varios ministros en ejercicio, incluso el vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras, sin renunciar a sus cargos, han sobrepasado la esfera privada de sus aspiraciones y empezaron a hacerlas públicas en medios de comunicación y redes sociales.

Por ejemplo Vargas expresó que no le ofreció la Vicepresidencia director del Departamento Nacional de Planeación Nacional, Simón Gaviria; el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, también dijo que pronto se irá a la calle a liderar la política de paz; y la ministra de Trabajo, Clara López, reconoció su aspiración, se quejó de que el Polo no aceptó su inscripción, liderada por algunos seguidores y habló de su futuro político.

Esto va en contravía de lo que el procurador, Fernando Carrillo, les recordó la semana pasada a los servidores, añadiendo que estará vigilante para que ninguno use su cargo para intereses personales y electorales y los instó a renunciar a la mayor brevedad.

“No basta con cumplir el régimen de inhabilidades para aspirar a ocupar cargos de elección popular definidos por la Constitución, las leyes y la jurisprudencia, sino que se les exige en el Estado Social de Derecho, integridad y pulcritud máximas para prevenir todo tipo de distorsiones que confundan a los ciudadanos o que puedan afectar la función pública”, agrega Carrillo.

Los cargos como trampolín

En este y todos los Estados quienes tienen altas responsabilidades, para bien o para mal, figuran en los medios de comunicación. Si el caso es el primero, pues parte de la ciudadanía lo valorará en el momento en que decidan dejar el Ejecutivo para conquistar el favor electoral.

Difícilmente, a no ser de que se trate un outsider, como en el caso de Donald Trump, alguien pueda ser elegido presidente en una democracia sin haber hecho carrera en alguna de las ramas del poder público.

Para Eugenie Richard, docente de la Maestría en Comunicación Política del Externado, la frontera entre comunicación electoral y comunicación gubernamental es muy delgada, muchas veces se vuelve borrosa, y por eso es difícil diferenciarlas.

“Lo que dicen los políticos está a disposición de los medios y el público, y puede tener varias interpretaciones. No es algo ilegal; es una práctica de siempre y en este momento los futuros candidatos están en campaña”.

Richard agrega que desde el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) quedó la noción de “la campaña permanente”, y que en ese caso la comunicación de gobierno y la electoral se vuelve una sola y por eso la gestión se muestra para proyectar los próximos comicios.

Entre la ética y la legalidad

Si bien los funcionarios que quieran aspirar a la Presidencia pueden ocupar sus cargos hasta la segunda semana de mayo, y los que contemplen el Congreso, hasta la primera de marzo, para Luis Fernando Vargas, docente de Eafit y doctor en Estudios Políticos, esto refleja una carencia de ética y responsabilidad política.

“Todo lo que la ley permita será aprovechado por los políticos en campaña. Si bien es claro para aspirantes que hay beneficios logrados a partir de las posiciones ocupadas en un gobierno, mientras las leyes lo permitan, la ética política no será impedimento”.

Según Ólmer Muñoz, docente de Política de la Bolivariana, las personas que están en el establecimiento quieren aprovechar para hacer campaña. Añade que lo más ético sería que renuncien, pero no lo van a hacer porque sus carteras representan votos y una cantidad de recursos importantes. “Legalmente no tienen restricción para presentarse a elecciones, excepto que no renuncien a sus cargos en el tiempo estipulado por el Consejo Nacional Electoral o que no tengan alguna inhabilidad. Desde el punto de vista ético no deberían estar allí, para que obren de manera más recta dentro de sus ministerios y se eviten prácticas corruptas”.

Para Jaime Alberto Carrión, docente de Partidos Políticos de la Nacional, lo recomendable es que los sectores políticos estén organizados de forma tal que puedan o dedicarse a la política o al servicio público, sobre todo si hacen parte del Ejecutivo.

Un cambio de fondo

¿Es mejor que lo hagan de frente, y no en privado? En el Congreso cursa un Proyecto Ley Estatutaria, el número 13 de 2015, que busca reglamentar la participación en política de los servidores, pero no avanza. En 2013 hubo otro proyecto similar y fue archivado.

Santiago Castro, vicedecano de la Escuela de Política de la Sergio Arboleda, sostiene que muchos países que permiten abiertamente la participación política y electoral de funcionarios son más transparentes. Agrega que como en el país es ilegal lo que hay es una participación política por debajo de cuerda.

“En Estados Unidos, por ejemplo, se puede ser gobernador y aspirar a la presidencia de la Unión. Hay que dejar la hipocresía, porque de nada serviría que saliera un ministro para aspirar a un cargo y dejara a un ministro de su propio partido para que le favorezca. Se aproxima una crisis del gabinete. Lástima que el presidente no tenga la decisión para pedir renuncias”.

Para Andrés Dávila, director del Departamento de Ciencia Política de la Javeriana, en el Frente Nacional formalizaron la división entre política y funcionarios, y esto es imposible de cumplir. “La indignación ciudadana solo sirve para que la Procuraduría abra más procesos que desgastarán a unos y otros, sin ningún rédito social o político”.

Compartir esta entrada